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martes, 23 de agosto de 2011

Sed de sangre

Hoy nieva.
Hoy siento ese vacío en mi pecho y esas lágrimas agolpándose en mis ojos.
Hoy el dolor de mis entrañas ha alcanzado un punto preocupante.
Hoy estoy herida.
Pero no me importa.


Porque hoy es una tarde de caza, de salir en busca de alimento.
Me he propuesto cazar el más peligroso lobo y hacerme un abrigo con su piel...
Me bañaré en su sangre y me alimentaré con su carne hasta que no quedé nada de ÉL sino huesos.


ÉL consiguió golpearme, herirme, masacrarme, pero seré yo quien decida el momento de su final.


O ÉL o YO, así de simple.


















Porque no es tristeza, no es melancolía...solo RABIA.

martes, 17 de agosto de 2010

Afortunada. Gotas de lluvia tras los cristales.

Hoy soy feliz. 

La verdad es que no estoy inspirada para escribir. O no lo estaba hasta hace unos minutos.

Y todo cambió por un piano y unas gotas de lluvia tras los cristales.



Sonaba una canción de piano...había lágrimas...dolor en cada nota pero, a la vez, tanta pasión que podía temblar.
Me siento afortunada por oír ESA canción, tocada por ESA persona, junto con ESOS recuerdos...

Cierro los ojos e imagino una enorme habitación...con una gran ventana. El suelo está cubierto por una moqueta. ¿El color? Verde oscuro. Las paredes son blancas, pero una de ellas no se ve, debido a las estanterías que ordenan los libros que rellenan la estancia. Frente a una pared vacía, la gran butaca, una lámpara y una pequeña mesa en la que descansa un gramófono. Suena un piano, sencillamente. Tengo la desgracia de no saber tocar...pero el sonido es tan dulce, suave y delicado, tan profundo...
Dos sillones repletos de cojines completan la estancia...además de pequeños detalles decorativos sin importancia...Y un piano, un magnífico piano que nunca nadie tocó.

Y allí estoy yo, en el banco de la ventana, de perfil...ligeramente recostada, con un jersey de lana dos tallas más grande, y un peluche en el regazo...

Tras la ventana, una ciudad, gente corriendo bajo la lluvia, niños chapoteando y, al fondo, un bosque. Por un momento me imaginé fuera, en la lluvia, en ese bosque, mirando al cielo mientras la lluvia me calaba hasta los huesos. Las gotas sobre los párpados y esa sinfonía en mis oídos. 
Realmente tenía ganas de estar allí, de perderme en esa inmensidad, entre hojas y ramas. El sonido profundo del piano retumbaba en mi pecho. Cerré los ojos, y eché la cabeza hacia atrás, ligeramente ladeada...Por un instante sentía el frío y la humedad. 

Un golpe me sobresalta, una ventana en la habitación contigua se ha abierto, puedo sentir la corriente de aire frío proviniente de la calle, puedo oír las gotas de lluvia caer sobre el suelo de madera. Me levanto y me acerco a la ventana abierta...calmadamente, y me poso frente a ella, como una mariposa en una flor en primavera

Suspiro, profundo, largo, ansioso. Ese olor, ese escalofrío, el clímax da la canción, la pasión me desborda y las lágrimas se mezclan en mi rostro con las gotas de lluvia que atraviesan el marco. Y mi cuerpo no puede hacer otra cosa sino arrodillarse y caer por su propio peso. Tiemblo...no por el frío, ni por el dolor; no es el cansancio ni la tristeza; simplemente es la pasión melancólica que envuelve mi corazón.

A mis espaldas puedo notar su presencia. Sobre mi hombro, su cálida mano. Una corriente eléctrica sacude mi cuerpo. Me levanto, cierro la ventana y retrocedo hacia mi posición inicial. No puedo evitar pararme ante el piano, acariciar con la mano derecha cada una de las teclas. Un nuevo suspiro. Vuelvo al banco de la ventana, me recuesto, presiono el peluche contra mi pecho ahogando mi llanto. 


Y en la ventana, las gotas de lluvia caen tras los cristales, mientras mi aliento los empaña.














Gracias por dejarme compartir tus recuerdos y tus emociones. Me siento Afortunada.






Besos de menta 

martes, 10 de agosto de 2010

Una noche...o más problemas

  Todo iba genial, había sido una tarde casi perfecta: chuches, canciones, risas, amigos...Había problemas, siempre los había, cada uno tenía sus momentos en los que se apartaba y se ensombrecía...pero por lo general todo fue bien.

  Después de eso, cena, más risas, palillos, discurso, carcajadas, emociones...casi lágrimas, abrazos.

   Algunos se iban a sus casas, otros se quedaban de fiesta, unos pocos iban a casa de una amiga a dormir...¡ah! Ojalá realmente hubiesen dormido. Todo habría quedado tal y como estaba.

  Llegaron, colocaron las cosas, colchones por el suelo, cojines gigantes, refresco de cola, y muchas ganas de no dormir. Empezaron viendo una peli, aunque la tenían muy vista...pero sirvió para hacer comentarios absurdos y dar pie al comienzo de la charla. Sí, eso es, hablaron, de muchas cosas, sobre todo de amor, parejas, amigos...¡qué raro! Eran cinco, dos chicas y tres chicos...el pobre...prácticamente estában por parejas...aunque no había nada entre ellos...El chico llama tiene novia...y Áurea, también...el resto nada...

  El chico eléctrico, chispas, dormiría con Áurea...y el chico llama y la otra chica en otro de los colchones...Los números impares no me gustan...

  Todo iba bien...pero en algún momento mientras acariciaba a chispas en su regazo...algo pasó. Después él la mordió, la cosa se fue caldeando...sin darse cuenta habían desconectado del resto...Se acariciaban, se daban besos en la mejilla, su respiración se iba acelerando. Áurea se resistía a sus impulsos, repetía una y otra vez:  
"Aunque quiera, no puedo"
Chispas respondía:  
"No es que no puedas, es que no debes..."

  Se besaron, "no puedo" dijo Áurea, "¿por qué?" preguntó chispas..."por ética"...chispas casi siempre se pasaba la ética por el forro, esa vez no era distinto...pasó más de lo que debía...Áurea se sentía viva, no podía negarlo, le gustaba jugar, el hecho de lo indebido le daba a todo un matiz excitante...la oscuridad los envolvía, sus amigos hablaban cerca de historias de miedo o algo parecido...no importaba. "Para, por favor, nos van a pillar"...chispas no quería parar..."En serio, por favor..." 
Entonces paró, se besaron, se abrazaron...él podía sentir el cuepo tembloroso en sus brazos...ella, la protección y la ternura en sus cálidos besos...se sentía tan bien.

  Hay algo importante, no quiero que juzguéis a Áurea sin saber toda la historia. Hacía días que Áurea y su pareja tenían problemas, esa misma mañana habían discutido fuertemente, hubo gritos, lágrimas, silencios...Palabras hirientes, insinuaciones de desamor. Todo amenazaba con que se rompería la relación, pero de algún modo se dieron otra oportunidad. 





Por suerte o por desgracia todos cometemos erroresÁurea y su pereja cometieron el mismo... 
besos...caricias...algo más...pero, por desgracia, no mutuas.





Todo termina, todo llega a su fin, pero la amistad permanece...o eso decía...

Pero no es tan sencillo, la tensión existe...y estallará de algún modo...como lo hace un globo que sigue hinchándose, e hinchándose...



         ¡¡¡¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!!!!